sábado, 24 de julio de 2010

La pequeña historia de España. (18)


Al frente de la Generalidad estaba Luis Companys. No puedo dispensarme de traerle a colación porque, por insignificante que la personalidad sea, y lo es mucho más de lo que puede suponerse, representa una realidad.
La fatalidad tiene su lógica. A un Presidente de la República como don Niceto tenía que corresponder un Presidente de la Generalidad como Maciá. Y cuando aquél empezó a bajar de tono en el concepto público, para no desentonar demasiado, el pobre Maciá se murió y le sucedió el pobre Companys. La verdad es -y lo digo sin exceptuarme- que en nuestra desgraciada República todo ha ocurrido parejo: cosas, hechos, hombres y categorías. Por unas o por otras causas, la curva de depresión general que la Humanidad vive bajando a trompicones desde hace tiempo, ha cogido de pleno a nuestra generación. Sí; aquí todos, en efecto, podemos llamarnos de tú. El llamárnoslo mirando al interlocutor de alto a bajo es cuestión de estatura física; algunas veces de estaura moral, de estaura intelectual muy pocas.

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