miércoles, 14 de octubre de 2009

Pícaros, caciques y salvapatrias


Antoni Puigverd en La Vanguardia.


Entre las muestras de miseria humana que nuestra vida pública nos ofrece estos días, se cuelan no pocas escenas ridículas que parecen expresamente ideadas para facilitar el trabajo de los humoristas. Las conversaciones telefónicas de Álvaro Pérez, el Bigotes, por ejemplo. Conseguidor y correveidile, el Bigotes organizaba eventos,sabía cómo comprar la foto de su jefe con un senador americano, ofrecía chicas, encargaba coches de lujo y regalaba relojes tan caros como el que recibió el peripuesto Ricardo Costa (con el consejo de no exhibirlo en Valencia, porque sería "un cante de cojones").
Al Bigotes le han retratado estos días, en pleno escándalo Gürtel, fumándose un habano en una terraza de Madrid, sin más protección que una barba algo crecida y el recorte de las dalinianas puntas del mostacho. No parece un tipo especialmente listo, pero debe de serlo, pues encantaba a todo el mundo. Conquistó incluso a la señora Ana Botella, y el presidente Camps le llamaba "amiguito del alma". En sus conversaciones, el Bigotes se jacta de sus contactos, de sus ligues y motos; pero se lamenta de la volubilidad de los políticos a los que sirve. Tal ambivalencia consta ya en la picaresca barroca: el poderoso se comporta con el conseguidor de manera arbitraria y caprichosa. El pícaro tiene que conocer las debilidades del amo y avanzarse a sus deseos; soportar sus cambios de humor y agasajarlo sin cesar. Diversas veces le conmina el poderoso Camps, al parecer, para que le consiga una foto con Obama. "Sentarse con Obama, ahora es imposible, que hay en el planeta 500 tíos importantes o 500.000 importantes que se quieren sentar con Obama", le respondía, juicioso, el pícaro, según cuenta a un compinche. El pobre Bigotes no puede más, está deseando jubilarse para dejar "de aguantar políticos, porque es la hostia". Un lector de La Vanguardia digital escribió a pie de estas revelaciones: "Cuanto más leo la prensa, más desearía no saber leer".

No hemos accedido a las conversaciones del inefable Millet. ¿Cómo serían? Su figura no es la del pícaro, sino la del cacique. Si el Bigotes es un artista del halago, Millet es experto en dominación. Se atreve con los de abajo (nadando en la abundancia de sus robos, negaba el bocadillo a los cantaires). Y con los de arriba: en lugar de cultivar las formas y edulcorar el sistemático saqueo, trataba a todo el mundo a patadas. Se atrevía con el más pintado, fuera burgués o político. O crítico musical. El sabio Jordi Llovet ha explicado que, ejerciendo para La Vanguardia, recibió una bronca de Millet por no haberse levantado cuando el Orfeó entonaba el Cant de la senyera. Si el valencianísimo Costa exhibe un reloj de lujo en una muñeca y en la otra una cinta rojigualda, el catalanísimo Millet regía con una mano el Mercedes 600 y agarrando con la otra el mástil de la senyera aporreaba a los infieles. Dispuso a su antojo de un feudo simbólico y lo saqueó. No gracias a sus mentiras, sino, como explicaba ayer Manel Pérez, gracias al "silencio cómplice" de los poderes públicos: de Hacienda a la Fundació Trias Fargas. No, Millet no era un senyor de Barcelona, en el digno sentido burgués que dio a esta expresión Josep Pla, sino un hereu escampa que dilapida el legado.

Si desde la época barroca, en España están de moda los pícaros, en Catalunya siempre abundaron los caps de colla liantes. Ahí está Joan Laporta, lanzando rayos y truenos por teléfono contra el presidente de Extremadura, barcelonista de pro que tuvo el atrevimiento de escribir un artículo crítico. Cierto: es la palabra de uno contra la de otro. Pero Laporta ha dado ya bastantes muestras de su bronco carácter: peleándose con sus compañeros de junta, descontrolándose en los mítines y en el aeropuerto, abroncando a periodistas o, sentado en la tribuna, perdiendo el sentido de la representación institucional. Tales antecedentes parecen dar la razón a Fernández Vara, político de opiniones discutibles, pero de modos franciscanos. Laporta hará lo que quiera con su futuro. Si, esclavo de su carácter, quiere tirar por la borda el prestigio acumulado con los éxitos futbolísticos de su presidencia, que lo haga. Pero es que, endiosado y tremendista, está echando a perder algo que no le pertenece: la simpatía que el juego de los pupilos de Guardiola despierta en los aficionados de toda España. Puede que, en vistas de su futuro político, tener enemigos en España sea una inversión. Pero la mayoría de los catalanes y barcelonistas prefiere ganar amigos, no broncas. No son pocos los motivos de objetiva disputa entre Catalunya y España: no necesitamos que un aprendiz de brujo eche tontamente gasolina en este peligroso fuego.

En los pasados años de euforia económica, la gente ya sabía que el excremento de la abundancia es la corrupción. Pero la propia abundancia actuaba, al generalizarse, como un ambientador perfumado, que disimulaba o relativizaba el hedor excremental. Llegó la crisis y el ambientador se estropeó. El hedor ofende. Ofende descubrir a esos pícaros y caciques que, bajo el manto de emotivas banderas, esquilmaban el erario. Pero, atención, la historia recuerda que, aprovechando el fracaso de la política convencional, los caudillos más extravagantes, voceros del simplismo, consiguen gran audiencia en tiempos de crisis. ¡Al loro, pues, que detrás de los corruptos llegan los salvapatrias!

lunes, 12 de octubre de 2009

¿Es Mariano Rajoy presidente de un partido democrático?


El artículo 6 de la Constitución Española dice: "Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.
Un partido cuyo presidente es elegido por su antecesor, convirtiendo su ratficación en una mera "fictio iuris" formal, no tiene, obviamente, una estructura interna y un funcionamiento democráticos.

Zapatero: "Joder, éste es el día"


http://politica.e-noticies.cat/zapatero-joder-este-es-el-dia-33598.html

Corrupción constituyente


Gabriel Albiac en ABC

LA corrupción es la vida: decir que es ése el hallazgo más alto de Aristóteles, sería hipérbole. Todo en él es hallazgo. El tratado Sobre la generación y la corrupción es, si acaso, epítome del aristotelismo: todas su claves fluyen en él con la armonía expositiva que a un autor le es dado alcanzar muy pocas veces. Son los raros momentos en los cuales el concepto más árido reviste la belleza infalible del poema. Y ante quien lee destella lo intemporal. Aunque el que lee no sepa qué esfuerzos fueron precisos para dar forma sencilla a lo más extraño: «La corrupción es la vida», por ejemplo. No un desenlace, ni siquiera un momento de la vida; la vida. Vive lo que está corrompiéndose. Y si no hay podredumbre en la aritmética estructura inmóvil del diamante, es porque ni en diamante ni en aritmética incuba la enfermedad mortal de estar viviendo.
Es cómodo -consolador, incluso- ver en Maximilen Robespierre tan sólo al alucinado sacerdote de la ley del Gran Terror o de la ley del Culto de Estado, esa pendiente que lleva por fuerza a Thermidor y a la matanza. Pero el arranque de eso es un hallazgo aristotélico y brillante: «La corrupción o el terror», no hay otro fundamento sólido del Estado moderno. Frente al rival modelo inglés, que ha dispuesto de los recursos económicos precisos para comprarse entero el lote del Viejo Régimen y hacer de él ornamento funcional del Nuevo, el Incorruptible apostará por ese nombre propio de la virtud de Estado, al cual él llama Terror. Ante la guillotina, sabrá que se ha equivocado. Pero es fácil decirlo con dos siglos y pico de distancia. La más áspera verdad es que a los jacobinos no se les presentó en ningún momento una alternativa «a la inglesa». Mataron, pues. Y fueron muertos. Y si algunos de los no menos grandes, Danton por ejemplo, se corrompieron antes de morir, fue avatar personal, sin eficacia en el curso de las cosas del Estado.
Lo más definitorio de la democracia moderna es el estar genéticamente vinculada a la corrupción, desde su origen mismo: la representación de los muchísimos por los muy pocos; y la delegación en los casi ninguno del mayor cúmulo de dinero que haya administrado jamás institución conocida, el que recauda una relojería impositiva que no tiene precedente aproximado en la historia de la especie humana. La Hacienda Pública, que es la joya de la corona del Estado moderno, es el perecedero barro del cual está cocida su esencial aptitud para ser corrupto. Mejor eso, desde luego, que asesino. O menos malo. Pero toda democracia con un curso lo suficientemente largo sabe hasta qué punto no obstaculizar ese automatismo, mediante las codificadas trabas que un poder judicial autónomo regule, es adentrarse en la pendiente del suicidio.
De todos los países en diverso grado democráticos del mundo digamos sin más que civilizado, España es el peor dotado para que el automatismo de la corrupción política pueda ser mínimamente interferido. Está la ley que corrompió -o sea, descompuso- la independencia del poder judicial en 1985. Estaba, desde la Constitución misma, el artículo que ponía bajo exclusiva tutela municipal la recalificación del suelo, y que ha sido el primer y más estable foco de soborno en la política española, sin distinción de partidos. Están las Autonomías, está la devastación del tejido social que hace que aquí, ninguna forma organizativa que no sea la de los partidos sobreviva al aniquilamiento... ¿Hasta dónde irá esto? Hasta donde Aristóteles sabe que tiene que ir: hasta la muerte.
Corrupción, democracia... Aristóteles: «una tragedia y una comedia se escriben con las mismas letras».

domingo, 11 de octubre de 2009

sábado, 10 de octubre de 2009

Vaya ganado y qué caro sale el zoo


Félix de Azúa en El Periódico de Catalunya.


Como seguramente les sucede a mis estimados lectores, hace ya tiempo que atiendo a las noticias políticas como otros ciudadanos siguen los dramas sexuales de las televisiones. Un interés severamente antropológico me lleva a continuar informado sobre la política española como quien lee noticias sobre los desconcertantes hábitos de los inuit.
A veces uno se conmueve. Que un político valenciano hable de unas «niñas rusas elegantes y educadas» o de orgías en el chaletito del alcalde, de verdad, emociona. Supera incluso el grado de realismo socialista de la televisión de Pajares. Que los políticos catalanes envíen información escolar en catalán y árabe, me conduce al éxtasis. Que el Ayuntamiento de Sevilla rechace un acto literario sobre Agustín de Foxá porque era fascista, me lleva a las lágrimas. ¡Qué no harán con Azorín, con J.V. Foix, con Sacristán, con Cela, con Ridruejo, todos ellos fascistas en algún momento de su vida! ¡Y con qué alegría acogen a estalinistas como Alberti, mucho menos interesante que los antes citados! ¡Qué bien se mantiene el genotipo inquisitorial sevillano, ahora ataviado con la sotana de la corrección política!
En su admirable ensayo Ejemplaridad pública, editado por Taurus, Javier Gomá habla de algo que debería ser imperioso para los políticos españoles, la intransigencia sobre un modelo honrado de conducta por parte de los poderes públicos, en un país que (casi) solo propone modelos de abyección moral en su historia. Pero la casta política se empeña en hacer de sí misma una caricatura. Patriotas de barretina dorada como Millet, convertidos en carteristas más patéticos que Roldán. Diputados católicos que dilapidan una fortuna (la nuestra) en una casa de putos. Jefes de la policía que alertan a un etarra para que se ponga a salvo. ¡Qué corrala!
En una ocasión dije que nos aproximábamos al modelo italiano. Error: lo estamos superando. Si alguien vota en las próximas elecciones, por favor, que lo haga por el más grotesco, el que da más risa. El consuelo del esclavo es hacer chistes sobre el amo.

jueves, 8 de octubre de 2009

Bandera de conveniencia


Ignacio Camacho en ABC


ESOS nacionalistas vascos que ahora piden -con razón- que el Ejército proteja a los pescadores del Océano Índico son los mismos que no hace mucho subieron en procesión al monte Gorbea para conjurar con un aquelarre los malos mengues que habían dejado allí unos militares de maniobras al izar una bandera española. Sólo les faltó llevarse para la ocasión al cura de «El exorcista», aunque de curas trabucaires andan bien surtidos, a repartir hisopazos soberanistas contra el sacrilegio perpetrado por las tropas de ocupación a las que ahora imploran -con la razón de su parte, insisto- la custodia de los atuneros. A tal efecto, o sea, al de solicitar el manto protector de las Fuerzas Armadas, los nigromantes peneuvistas soslayan el pequeño detalle de que ello implica admitir que los tales barcos son españoles y navegan -es de suponer- bajo la bandera de España aunque tengan su base en el muy abertzale puerto de Bermeo, y que los soldados cuya presencia a bordo imploran pertenecen al mismo Ejército que no quieren ni ver al norte de Miranda del Ebro. Doble rasero se llama la figura, una variante de la hipocresía mezclada con ese puntito racista tan propio del nacionalismo, que considera de buen tono enviar a la soldadesca que profana sus sagrados territorios a asustar a los negritos del África tropical.
En la política española se ha convertido en ley de facto la costumbre de sostener con holgura y sin sonrojo una posición y su contraria. Esta ley del embudo es particularmente grata a los nacionalistas, expertos en acordarse de que son españoles a la hora de recibir y olvidarlo a la de dar, pero en honor a la verdad hay que decir que no son los únicos que utilizan la contradicción como parapeto de conveniencia. El Gobierno, por ejemplo, aplica y desaplica sus propios principios como el que quita y pone plastilina en un cristal, y la oposición tiende a exigir -en materia de corrupción, por ejemplo- conductas que ella misma no cumple cuando le afectan. Nuestra dirigencia tiene un concepto tan líquido de la moral pública que la considera adaptable al recipiente ocasional de sus intereses. Lo que hoy me sirve a mi mañana te lo negaré a ti, y viceversa porque en materia de líquidos prevalece la teoría de los vasos comunicantes.
Ello no obsta, como decía al principio, para que asista la razón a quienes solicitan el amparo de la Infantería de Marina frente a esos piratas que el Gobierno trata como si fuesen miembros de la Alianza de Civilizaciones. Pero sorprende que nadie en el PP ni en el PSOE haya aprovechado la ocasión para recordarles a los representantes vascos el numerito del Gorbea y preguntarles con qué bandera navegan los navíos vascos en esos mares procelosos. Más que nada para oírselo decir. Les iba a costar trabajito, pero por la cuenta que les trae lo dirían. Vaya si lo dirían.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Frases antológicas de ZP & Cía


25 de abril de 2007
Solbes: "Yo no veo afectado para nada el sector de la construcción. Específicamente, sigue funcionando igual, con una ligera desaceleración que permite ajustarse a una realidad que lógicamente va a exigir una demanda ligeramente inferior".

3 de julio de 2007
Zapatero: "Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo".

17 de agosto de 2007
Solbes: "Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto relativamente pequeño en la economía española".

21 de agosto de 2007
Zapatero: "España está a salvo de la crisis financiera".

6 de septiembre de 2007
Zapatero: "Tenemos la tasa de paro más baja de la historia. El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia".

11 de septiembre de 2007
Zapatero: "Haciendo uso de un símil futbolístico, se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial".

16 de octubre de 2007
Zapatero: "No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos".

24 de octubre de 2007
Solbes: "Rajoy tiene una visión apocalíptica de la economía. Incluso en un entorno exterior hipotéticamente menos favorable, pensamos que el 3,3% de crecimiento en España es una cifra razonable".

11 de diciembre de 2007
Solbes: "La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en los que avanzará en torno a un 3%".

9 de enero de 2008
Zapatero: "Crear un alarmismo injustificado en torno a la economía de un país puede dañar las expectativas. Permítanme que diga que es lo menos patriótico que conozco".

10 de enero de 2008
Solbes: "Estamos ante una gradual desaceleración. Se trata de una evolución natural y un fenómeno saludable. Si llegaran las vacas flacas, las afrontaríamos con gran tranquilidad gracias al superávit de las cuentas públicas".

14 de enero de 2008
Zapatero: "La crisis es una falacia, puro catastrofismo. Estamos creciendo por encima del 3%. Aunque mañana crezcamos al 3% o al 2,8%, que es un crecimiento bueno, vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit".

4 de febrero de 2008
Propaganda electoral del PSOE: "Por el pleno empleo". "Soñar con los pies en la tierra". "Motivos para creer".

11 de febrero de 2008
Solbes: "Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía. Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico. La economía española crecerá en la próxima legislatura a un ritmo cercano al 3% , lo que permitirá crear 1,6 millones de nuevos empleos y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa.

25 de febrero de 2008
Zapatero: "Las cuentas públicas han tenido superávit todos los años, 70.000 millones de euros de superávit, que nos permiten tener una garantía, una fortaleza para atender cualquier necesidad. La desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie. Debería haber tomado nota del debate entre el señor Solbes y el señor Pizarro, para darse cuenta de que no vale la demagogia en la economía".

3 de marzo de 2008
Zapatero: "Prometo crear 2 millones de nuevos empleos".

7 de marzo de 2008
Zapatero: "España está en condiciones para llegar al pleno empleo".

26 de abril de 2008
Zapatero: "La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP".

28 de abril de 2008
Zapatero: "La actitud de quienes exageran sobre el alcance de la actual situación económica es antipatriótica, inaceptable y demagógica".

8 de mayo de 2008
Solbes: "De hecho, nuestras previsiones apuntan a una recuperación de las tasas de crecimiento de la economía ya en el segundo semestre del 2009, que en 2010 nos permitirán crecer a un ritmo medio cercano al 3%".

12 de junio de 2008
Solbes: "El Estado tendrá superávit presupuestario, a pesar de una coyuntura económica desfavorable".

3 de junio de 2008
Solbes: "El Producto Interior Bruto podría crecer en el actual ejercicio en el entorno del 2%. España está capeando el temporal".

29 de junio de 2008
Zapatero: "Como todo, es opinable y depende de lo que entendamos por crisis. [...] Por un concepto como el de crisis habría que preguntar a los economistas, y seguramente no se pondrían de acuerdo".
"Más allá de baches como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico. Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones".

2 de julio de 2008
Zapatero: "La economía vive una situación difícil y complicada".

4 de Julio de 2008
Zapatero: "Ser optimistas es algo más que un acto de racionalidad, es una exigencia moral. [...] A trabajar, y también conviene que consumáis".

8 de julio de 2008
Zapatero dice por primera vez la palabra crisis: "En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad".

16 de julio de 2008
Solbes: "Para mí, que he vivido la crisis del 93-94 y algunas otras indirectamente, ésta es posiblemente la crisis más compleja por la cantidad de factores que están encima de la mesa".

21 de julio de 2008
Solbes: "Si el crecimiento es claramente por debajo de 2,3%, vamos a ver un ligero déficit, pero no me preocupa".

24 de julio de 2008
Solbes: "A recesión no llegaremos en ningún caso, y a crecimiento negativo espero que tampoco. No es esa nuestra hipótesis de trabajo, sino que el comportamiento de la economía será de un crecimiento próximo a cero, pero no por debajo. La situación es la más compleja de las últimas décadas. No es que hayan fallado nuestras previsiones, es que han fallado las de todo el mundo".

27 de agosto de 2008
Zapatero: "Sería absurdo pensar que la crisis originada en EEUU no afecte a la economía internacional en general y a la española en particular".

23 de septiembre de 2008
Solbes: "Yo no sé si es la peor; pero, sin duda alguna, desde que yo tengo uso de razón, y tengo sesenta y seis años, sí es la peor crisis de la que yo tengo conocimiento".

24 de septiembre de 2008
Solbes: "Nosotros no hemos negado nunca la crisis".

19 de octubre de 2008
Zapatero: "Yo creo que el segundo semestre del año que viene estaremos ya con una actividad económica de crecimiento intertrimestral".

13 de diciembre de 2008
Zapatero: "Nadie quedará a su suerte ante el drama del desempleo. Mi prioridad, es que no haya una sola familia en este país que pueda tener una situación de grave angustia o preocupación por la pérdida del puesto de trabajo".

18 de diciembre de 2008
Zapatero: "No; nadie lo sabía". En cuanto hemos entrado en una situación objetiva de crisis, he sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica. En marzo comenzará a crearse empleo de manera intensa".

18 de enero de 2009
Solbes: "Hemos utilizado todo el margen que teníamos contra la crisis".

23 de febrero de 2009
Solbes: "Envidio a Bermejo porque es ex ministro".

16 de marzo de 2009
El Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, durante la celebración del Foro Económico Innovae y, en presencia de José Luis Rodríguez Zapatero, opina sobre la situación de la crisis en España: "Las perspectivas económicas de España son aterradoras. La situación económica es especialmente difícil en España. Los próximos años van a ser muy difíciles para los españoles. El camino de salida de la crisis para España será doloroso o extremadamente doloroso".

29 de abril de 2009
Zapatero: "Es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya".

Y la mejor de todas, la de Rubalcaba:
"NECESITAMOS UN GOBIERNO QUE NO NOS MIENTA"

domingo, 4 de octubre de 2009

Verdades como puños de Don José Blanco


La opinión de Juan Manuel de Prada en ABC


DON José Blanco, como cualquier otro político de hogaño, es una ametralladora de consignas que, allá donde va, riega las meninges de su auditorio con una andanada. El otro día, entrevistado en mi presencia por Nacho Villa, comprobé cómo Don José se ayudaba de un papelico en el que le habían escrito un puñado de estas consignas; y, a medida que hablaba, iba metiendo con fórceps las consignas del papelico, como los cómicos desmemoriados meten morcillas en sus parlamentos. En esto se ha convertido la politiquería de hogaño: en una cháchara mazorral e inepta salpimentada de consignas; y, a fuerza de ametrallarnos las meninges, nuestros políticos logran que interioricemos tales consignas, de modo que llegamos a repetirlas como si fuesen ocurrencias propias, y las vamos desovando por doquier, como carpas de una piscifactoria ahítas de pienso ideológico y encantadísimas de la vida.
Pero Don José Blanco no es tan sólo una ametralladora de consignas, como cualquier otro político de hogaño; en honor a la verdad, a Don José Blanco se le encasquilla de vez en cuando la ametralladora y entonces dice verdades que le brotan del alma, verdades como puños que lo aureolan de una humanidad enternecedora. Acaba de ocurrirle en uno de esos coloquios que se organizan para que los políticos provean a la masa idiotizada de su ración diaria de consignas, donde sin rebozo alguno -como una muchacha que nos enseña un seno apenas púber- ha confesado:
-Cuando yo deje de ser ministro, estaré eternamente agradecido al presidente. Uno no es ministro por méritos propios ni por currículum académico; uno es ministro porque el presidente del Gobierno así lo decide. Hay miles y miles de ciudadanos que podrían hacerlo mejor que yo, o tan bien como yo, y que no tuvieron esa oportunidad.
Y ante tamaño de alarde de ufana, conmovedora, entrañable sinceridad, uno no puede sino soltar la lagrimilla. Don José, bajándose del pedestal de las falsas vanidades, nos reconoce que en su elección como ministro no han mediado virtudes propias, ni prendas intelectivas de las que pueda blasonar. Don José nos reconoce que ha sido elegido, en lugar de los miles y miles de personas que podrían haberlo hecho mejor que él, porque un señor que a su vez reconoce que «cualquiera puede ser presidente del Gobierno» así lo ha decidido. ¿No resulta encantador? Uno escucha estas verdades como puños de Don José y siente algo así como un cabrilleo de optimismo y euforia trepándole por la médula espinal; es como si, en mitad de un viaje en autobús, el conductor te confesara, entre desenfadado y coqueto, que se ha dejado las gafas de veinte dioptrías en casa y que además tiene un hormiguillo en los pies que le impide pisar el freno. ¡Qué deliciosa sinceridad!
Uno de los signos más evidentes de la corrupción de la democracia es la subversión de las humanas jerarquías. Santo Tomás establecía que las tareas de gobierno debían ser encomendadas a los más virtuosos e inteligentes; y también que encumbrar lo que es de naturaleza inferior es una monstruosidad. Pero hoy este orden jerárquico se ha subvertido; y a lo que es monstruoso lo llamamos «la grandeza de la democracia», que por lo que se ve consiste en dejarse gobernar por quienes reconocen sin tapujos, en un alarde de ufana, conmovedora, entrañable sinceridad que carecen de méritos. Pero no todo está perdido: Don José, que no es ministro por méritos propios, es al menos hombre religioso; pues, para estar «eternamente agradecido» a Zapatero hay que creer que existe una vida eterna. Y sólo una vida eterna podría, en efecto, albergar la infinita gratitud que Don José debe a Zapatero; sólo espero que, para entonces, el llanto y el crujir de dientes no entorpezcan demasiado su culto idolátrico al líder.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Tres tristes crisis


Enrique Calvet en Expansión.

Una obligación insoslayable que debemos ejercer los que usamos alguna tribuna pública sin estar al servicio remunerado de cualquier facción es la de huir de eslóganes, desmontar manipulaciones y conducir a la reflexión.

Esto digo porque estamos asistiendo a una profusión tropical de declaraciones, vaticinios y sesudos análisis sobre el final de “la crisis” en España. Muchos son de gran calidad, pero se nos antoja una indefinición de conceptos que engendra confusión, que es lo que menos necesita la ya desorientada sociedad española.

Porque, ¿Qué es salir de la crisis? ¿Que el Ibex llegue a los 16.000 puntos? ¿Que se vuelvan a dar evoluciones positivas del PIB? ¿Que los bancos vuelvan a dar créditos? ¿Que se vuelva a poder escolarizar en castellano en toda España? (tema de enorme repercusión económica, créanme) ¿Que se venda el parque de un millón de viviendas? Y más variables, todas interesantes, pero que cada cual pondera según su acercamiento a la realidad... y sus intereses.

El que suscribe piensa que España sólo podría considerar que hubiese dejado la crisis atrás cuando mejoraran grandemente abundantes parámetros económico-sociales fundamentales pero con un requisito ineluctable: que el paro se hubiese estabilizado en un 8%. Seguiría siendo alto, pero los problemas estructurales de España no permiten ser más ambiciosos en el medio plazo, a fuer de ser rigurosos y realistas.

Pero es más, el que suscribe no cree que España salga de la crisis. Porque no tiene una crisis. Sufre, por lo menos, tres, y de envergadura. Hablar de la crisis se presta a hablar de temas de muy dispar evolución. Y no distinguir puede llevar a un desbarajuste de mensajes.

Paro insoportable
Primero, España, como nación abierta, padece la muy seria crisis financiera mundial. Es cierto que es un choque que le viene del exterior, que su sistema financiero estaba más salvaguardado que otros y que se ve afectada como todas las naciones. Nuestra nación saldrá de ella de la misma forma que le vino, cuando se sanee a nivel mundial. Pero, cuando se haya estabilizado el sistema financiero, (falta bastante) España seguirá teniendo una tasa de paro insoportable y unos déficits terribles.

En segundo lugar, tenemos la crisis inmobiliaria, que compartimos con algunas naciones. Ésta ya es una crisis autóctona, heredada del modelo de crecimiento de los tres últimos lustros, prolongado hasta el suicidio por los incentivos públicos y que ha supuesto un espejismo de súbita opulencia ficticia de nuevos ricos sobre la base de vender patrimonio (suelo y sol) olvidando crear el tejido productivo que necesitamos.

De esta crisis, avisada pero ganada a pulso, España puede salir bastante pronto. La caída del precio de la vivienda y el menor deterioro en la concesión de créditos hipotecarios indicarían que el ajuste se está haciendo rápido. Esta crisis, que sí ha debilitado diferencialmente nuestro sistema financiero, se acabará. Pero no lo jaleemos si nos impide evitar que se vuelva “a lo de antes”. Porque cuando la crisis inmobiliaria acabe, España seguirá teniendo una tasa de paro insoportable y unos déficits terribles.

Competitividad
Porque ‘su crisis’, la de competitividad y productividad, la que le crea el doble de paro estructural que en Europa, la que la hace la campeona del mundo del endeudamiento, la que genera los déficits insoportables, la que va a hacer que nos alejemos de la media de los 15 después de un crecimiento ‘burbujoso’ sin consistencia, esa, que es la nuestra, genuina, esa, nos está devorando.
La resolución de esa ‘su crisis’ requiere de cambios radicales contundentes en todas las estructuras que inciden en la economía.

La educación, la seguridad jurídica, la revisión del sistema impositivo, la reforma global de nuestras estructuras laborales, el adelgazamiento de nuestro hipertrofiado sector público administrativo, la revisión urgente y absoluta del delirio en que se ha convertido el Estado autonómico por romper la unidad de mercado y por ser un despilfarrador inútil e insostenible de ingentes recursos, todos esos temas, o se acometen con urgencia, decisión y bisturí, o España seguirá estando, estructuralmente, en la Champions League del paro y otros males.

De esa crisis es de la que hay que salir. No pregunten cuándo, que les contestaré nunca. Porque mucho de lo que se está haciendo a cualquier nivel de gobierno (nación, región o municipio) es contrario a lo que necesita el bien común. Esa nuestra crisis está creciendo, la plaga avanza. Cierto es que salir de ella sobrepasa las posibilidades de un solo partido, justo es pedir un pacto de Estado ante la gravísima situación. Pero ¿Quiénes lo llevarían a cabo? ¿Los que conocemos a diestra y siniestra?¿ Y sin vigilancia? Tal vez haya llegado el momento de que la sociedad española renueve drásticamente sus valores y sus élites.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Cuentas oscuras


La Editorial de El País.


La presentación de los Presupuestos Generales del Estado para 2010 quedó ayer reducida a una sumaria enumeración de modificaciones tributarias que, en conjunto, suponen un brusco cambio de rumbo fiscal después de casi tres lustros de continuas rebajas de impuestos. Al término del Consejo de Ministros que aprobó el borrador de Presupuestos, la vicepresidenta Salgado explicó cómo será la subida de impuestos: el tipo general del IVA aumentará dos puntos (a partir de julio de 2010) y la imposición sobre las rentas del ahorro se elevará desde el 18% al 19% para los primeros 6.000 euros de ganancias y el resto tributará al 21%; el impuesto de sociedades bajará cinco para las pequeñas y medianas empresas. El impacto calculado de las subidas es un aumento de los ingresos del Estado de 10.000 millones de euros.

Pero lo que no explicó con claridad la vicepresidenta es por qué se suben los impuestos, para qué se suben y, sobre todo, cuál será el impacto de ese viraje fiscal en la actividad económica española. No es un argumento aceptable relacionar la subida del IVA y de la tributación del capital con un mayor compromiso de gasto social, porque los costes de la crisis -más gasto de cobertura de desempleo- pueden financiarse a través de los mecanismos de deuda. El aumento esperado de recaudación tampoco es suficiente para tapar la enorme brecha del déficit, que este año llegará probablemente al 10% del PIB. Por lo tanto, los contribuyentes tendrán que pagar más sin conocer con exactitud los motivos. Si el Gobierno teme dificultades de endeudamiento a corto o medio plazo debería decirlo; pero ayer, desgraciadamente, no lo hizo.

Es evidente que el Ejecutivo no considera necesario defender sus decisiones, por más arbitrarias que parezcan. En un periodo de profunda recesión resulta discutible subir impuestos. No parece la mejor manera de estimular la economía. Pero puede aceptarse si media un cálculo detallado de cuál es su impacto sobre la actividad económica y resulta que las ventajas son superiores a los inconvenientes. Pero también en este caso la respuesta es el silencio. Mientras estas explicaciones no se rindan, los ciudadanos tienen derecho a considerar la subida de impuestos como arbitraria e irreflexiva.

Resulta difícil de creer que el Presupuesto para 2010 reduzca el déficit público desde aproximadamente el 10% del PIB de 2009 hasta el 5,4% del PIB. Ni siquiera recaudando 10.000 millones más y suponiendo que la tasa de desempleo no superará el 19% es razonable pensar en una reducción superior al punto o punto y medio. Las directrices presupuestarias tampoco inspiran demasiada confianza. La vicepresidenta insistió en la prioridad del gasto social y de la inversión productiva. Ya se verá lo que dicen las partidas concretas cuando se hagan públicas; en particular las que reflejan la inversión en I+D. Por el momento, llama la atención la insistencia del Gobierno en confundir las medidas encaminadas a proteger a los damnificados por la crisis y las que nos ayudarían a salir con bien de la recesión. No son las mismas. Y de esa confusión nace la cadena decepcionante de errores en la gestión de esta crisis.

sábado, 26 de septiembre de 2009