jueves, 30 de julio de 2009
Niños y niños

Ignacio Ruiz Quintano en ABC
La Eta voló de madrugada un edificio en Burgos, que es mi pueblo, y me han emocionado unas palabras de Chaves, el andaluz que se parece al escudo del Barça: «Eta no ha pensado en mujeres, embarazadas, en niños, en personas...» Hombre, Manolo: los etarras son marxistas-leninistas y no querrán bajo ningún concepto ser tildados de meapilas fascistas, que es lo que se dice ahora de los que ante la barra libre del aborto dejan escapar un «¡Qué barbaridad!». Ya sabemos que los niños de lo de la barra libre son más pequeños, aunque, como dice el título de un risueño libro de Achille Campanile, «Los niños nacen porque son tan pequeños». Por otro lado, ¿cómo esperar de unos tiorros que van a poner una bomba que, en el camino, piensen en personas, niños, embarazadas, mujeres...? Demasiados conceptos para unas cabezas que no son precisamente la de la ex jefa del flamenquismo andaluz, Bibiana Aído, que es la que dice desde dónde hasta dónde se es mujer, embarazada, niño o persona en España. Su «Abortar es como ponerse tetas» revela una capacidad andaluza para la abstracción que no tienen los del Norte o Septentrión, pues no se imagina uno a ningún etarra diciendo: «Poner bombas es como tocarse los huevos». Al contrario. Para ellos no debe de ser una frivolidad, sino un trabajo... revolucionario, para poner en pie a las famélicas legiones y emprender el camino hacia la dictadura del proletariado allí donde estuvo el Paraíso Terrenal, con sus mujeres, embarazadas, niños, personas... Bienvenido, pues, sea Chaves, al club de la sentimentalidad. Del ogro que pedía «unidades singulares específicas» (!) para abortar con «médicos que estén incentivados (?) y no aleguen objeción de conciencia (?)» no hay nada. Pero ¿y del ogro que ninguneó cualquier acto de la AVT, incluidos los niños de Jiménez Becerril, contra la negociación etarra? Tampoco nada. Y nada es lo que cuesta quedar bien. Dígase con Chaves: «Eta no ha pensado en mujeres, embarazadas, en niños, en personas...»
miércoles, 29 de julio de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
Esa gentuza
Una columna de Arturo Pérez-Reverte
Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.
Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.
Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.
De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.
domingo, 26 de julio de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
Malas noticias para los cacicatos
HERMANN TERTSCH en ABC
La agencia internacional de calificación crediticia Moody´s ha
anunciado que va a rebajar la valoración de todas las comunidades
autónomas españolas, incluidas aquellas que pretenden no serlo. Las
regiones autónomas que llevan años agitando, con violencia o sin ella,
las pretensiones independentistas están financieramente tan acogotadas
o más que las que se conforman, sin alardes identitarios, en gastar
cómodamente el dinero que recauda el Estado. Lenta pero
inexorablemente se va imponiendo en los observatorios y gabinetes de
análisis del exterior la certeza de que la fragmentación progresiva
del Estado español, la administrativa, la judicial, la policial, la
del mercado y la legislativa, se han convertido en una losa que hará
extremadamente difícil, si no imposible, que España se recupere
económicamente en un futuro previsible. Los que aún hablaban hace unos
meses del año 2010 como fecha previsible de recuperación son ya
literalmente un hazmerreír. Los que hablan de un lustro de travesía
por un desierto en el que vaguemos con más de cinco millones de
parados no son los más pesimistas. Pero el desastre al que nos aboca
este «auténtico Estado de las autonomías» que el Gran Timonel cree
haber instaurado ahora con este sistema de financiación autonómica no
sólo se refleja por supuesto en la degradación del crédito de España.
Sino también en el de todas y cada una de sus 17 partes. La decisión
de Moody´s es, que yo sepa, la primera reacción internacional al gran
plan de financiación autonómica, del que sólo sabemos lo que se llevan
los campeones del chantaje o los favorecidos por las conveniencias
particulares de Zapatero. Hasta la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra,
con sus especiales privilegios, por completo inexplicables en el
exterior, se las van a ver y desear para conseguir créditos no ya para
modernizar sus infraestructuras y reformar sus economías, sino para
pagar a sus funcionarios y mantener sus gastos corrientes en general.
Son inexplicables fuera porque en ninguna democracia moderna se pueden
entender los cambalaches que se han hecho en nuestro país so pretexto
de supuestos derechos históricos, fueros medievales o deudas
históricas.
En otras comunidades, convertidas en cacicatos por la falta de
alternancia en el poder y la lógica socialista de gastar el dinero
llegado de Madrid y Bruselas casi exclusivamente en comprar
fidelidades, es decir en sueldos e instituciones y organizaciones que
justificaran éstos, la situación es probablemente más tramática aun.
Porque a los gastos corrientes para financiar a los leales a la taifa
hay que añadir los problemas sociales que lejos de haberse paliado
durante los años de crecimiento, se han disparado. Las sociedades en
las que el ritmo de crecimiento del funcionariado es parejo a la
destrucción de empleo entre los autónomos y el cierre de empresas no
son precisamente atractivas para invertir. Menos aun cuando la
descomposición social, el fracaso escolar, el absentismo y la ridícula
productividad hacen prever un deterioro de las condiciones en un
futuro que ya está aquí. Así las cosas aquí está el aviso. Si España
no logra revertir muchos de los disparates cometidos en décadas pero
agravados bajo esta tropa gobernante, que pierdan toda esperanza los
cacicatos de salvarse por su cuenta. Tienen tan poco crédito como el
país de las maravillas de nuestra Alicia de León.
martes, 21 de julio de 2009
domingo, 19 de julio de 2009
jueves, 16 de julio de 2009
La encuesta del Ararteko
La opinión de Santiago González
Iñigo Lamarca, el ararteko, ha dado a conocer una encuesta sobre la actitud de los escolares vascos rspecto al terrorismo, realizada a 762 adolescentes en las edades de la ESO, entre los 12 y los 16 años. El 14,8% de los encuestados se opone a rechazar a ETA, mientras otro 14% evita pronunciarse al respecto.
La ETB del antiguo régimen habría titulado: "Más de un 70% de los jóvenes vascos se oponen a la violencia". Todos los veranos era un clásico la encuesta que nos era presentada con el siguiente titular:
"El 85% de los vascos no se irían a vivir fuera de Euskadi aunque les garantizaran el mismo salario en otro lugar".
¿Quién se iría fuera de su tierra, su casa, su paisaje habitual y sus amigos, para ganar lo mismo, se preguntaba uno (es probable que también Uno) al oír cada verano semejante melonada?
Algo ha debido de cambiar, porque hasta Deia enfoca la noticia por la anómala excepción, pero hay en la encuesta del Ararteko algún detalle de interés, al desagregarla por modelos lingüísticos. Resulta que los estudiantes del modelo A, que se imparte en castellano, muestran un rechazo del terrorismo en el 80%, en castellano. El porcentaje de repudio a ETA baja hasta el 62% entre quienes estudian en el modelo D, que se imparte en euskera. La actitud más alta de rechazo a ETA, la condena sin paliativos del terrorismo, que alcanza el 46% en el modelo A, se queda en el 17% en el modelo D.
Es justo recordar en este punto el escándalo que suscitó Mikel Azurmendi al al calificar el euskera como "la lengua en la que se mata", ya se sabe que las metáforas son interpretadas muy a menudo en sentido literal. Exageraba. Es sólo la lengua en la que se enseña a nuestros escolares a disculpar el crimen.
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